consejo editorial

Todos los originales que recibe Ediciones Trashumantes, sin excepción, son estudiados por los miembros del Consejo, que no se conocen entre ellos y no mantienen correspondencia alguna. Sus nombres y biografías son ficticios para evitar cualquier favoritismo. Cuando la mitad más uno de estos miembros aprueban su publicación y la situación económica de la editorial lo permite, la edición se lleva a cabo sin coste alguno para el autor, atendiendo por tanto a un criterio exclusivo de calidad y huyendo de prácticas editoriales vergonzosas que incluyen el cobro de la edición o la publicación por intereses extraliterarios.

HÉCTOR OLIVERA

Córdoba (Argentina), 1971. Periodista. Coordinador del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires durante varios años. Actualmente reside en España, donde trabajó junto al poeta Joan Brossa y el ensayista Servando Silvestre. Ha publicado varios trabajos teóricos sobre poesía experimental. Fue becado por el Instituto de Poesía Digital de Beijing.

RAQUEL VERDÚ

Licenciada en filosofía. Ha colaborado en revistas asociativas como “Albatros” o “Fulla de paper” y surrealistas como “¿usa el huso, el húsar?” o “Tirá lo bla”.

RAFAEL GALIANO CASTAÑO

Nacido en Yecla (1962) de una conocida familia de viticultores. Estudia Filosofía en la Universidad de Valencia (una tesina sobre Rilke Para qué poetas en tiempos de miseria). Fundador de la tertulia del Café Cavallers de neu, abandona Valencia en 1982 junto a su compañera Neus Ponte Neus para asentarse, aunque brevemente, en Santiago de Chile, donde amén de carretear como padre perfecto se emplea en asuntos varios como corrector de textos en varias agencias publicitarias, y luego como compositor de juegos literarios para una revista de pasatiempos. De esta época es un primer y desafortunado libro Miss Missing (ed. autor 1984), en la corriente de la poesía de la experiencia.

De vuelta a España y establecido en Madrid en 1984, siguen trabajos varios, de lírica convencional La muerte sin gusano (ed. autor 1990, pero curiosamente citado en varias antologías chilenas) o de poesía visual, Anti-músicas (1994) y Al fin, la ventana (1995), divertimentos gráficos expuestos en la Galería Buades-Quintana de Madrid.

En la actualidad se dice retirado de la poesía y realiza labores de naming y branding para la oficina española de Marketcross.

ELÍAS MUNÁRRIZ SOLA

(Pamplona, 1976) Licenciado en Filología Hispánica. Se ha autoeditado las plaquettes Todas las chicas son de chicle (Pamplona, 1999) con la que obtuvo el Premio de Poesía Universidad de Navarra 1998 y Gran circo mundial (Pamplona, 2002). En la actualidad elabora una tesis sobre la obra de Ramón Irigoyen y trabaja como profesor de secundaria.

PATRICK SEGOLENE

Después de dedicarse toda la vida a ser el ayudante para todo anónimo y en la sombra de las películas de Jean Luc Godard (encontraba cualquier cosa que necesitara el genio, desde una tela de Fortuny para cubrir una ventana hasta una cita de Montaigne para justificar una imagen), Patrick Segolene se encerró en una pequeña casa en la banlieu parisiense, cerca de un centro comercial, con vistas a un bosquecillo arrasado, y dio en convertirse en escritor y editor. Para él, mirar es el único acto creativo que existe. En cuanto uno intenta introducirse en la vida, en lo que se vive, en el transcurrir, todo carece de sentido. En cuanto a la lectura, le parece una de las modalidades menos sofisticadas de la mirada: al fin y al cabo en ella el que mira se enfrenta a signos áridos y semejantes, frente a la fastuosa variedad que propone cualquier mínima esquina de la realidad. Tal vez por ello sólo lee, eso sí, enciclopédicamente, obras de Perec, Proust (al que únicamente lee en ediciones populares de menos de 6 euros) y Cortázar (lo que le valió una agresión de un joven escritor argentino). Durante algunos meses se carteó (es decir, escribió compulsivamente) con Sophie Calle con la vana esperanza de ser el protagonista de una de sus historias, hasta que finalmente no tuvo más remedio que comprar una bolsa con diez bolis y un cuaderno de rayas en el Intermarché y ponerse a escribir esa historia de amor que nunca llegaba.

Comments are closed.